Ni formulario, ni correo, ni contraseña. Subes, sale un código de cuatro letras, y quien lo recibe lo escribe y descarga. La parte que casi nadie cumple es la segunda.
Cuando un servicio dice «sin registro» conviene preguntar de quién habla. WeTransfer pide cuenta al que envía desde 2024, así que la promesa se cayó por el lado del emisor. Drive y OneDrive no piden nada para subir (tú ya tienes cuenta), pero en cuanto el enlace no es completamente público, al otro lado le sale «inicia sesión» o «solicitar acceso». Y ese otro no ha pedido nada: solo quería un archivo.
Ahí está el problema de verdad, y no es técnico. Es que le estás pasando tu trámite a otra persona: a tu madre, a un cliente, al del taller, a alguien que está en un ordenador que no es suyo. Casi todo el mundo ha vivido la conversación de «te lo he mandado» y «pues a mí me pide una cuenta».
Aquí no hay cuenta en ninguno de los dos lados. Se abre enviarchivos.com, se sube, salen cuatro letras, se dictan por teléfono o se enseña el QR, y en el otro dispositivo se escriben y empieza la descarga. Sin cuenta puedes mandar hasta 200 MB de una vez y el envío vive 10 minutos. No hay contraseña que recordar por una razón sencilla: en este servicio no hay contraseñas para nadie, ni siquiera para quien sí tiene cuenta.

| Servicio | Al que envía | Al que recibe | Instalar algo | Dónde se nota |
|---|---|---|---|---|
| enviArchivos | No | No | No | Cuatro letras que se pueden dictar por teléfono. |
| WeTransfer | Sí | No | No | Pide cuenta al emisor desde 2024; antes no la pedía. |
| Google Drive | Sí | No | No | Si el enlace no es público, al otro le sale «solicitar acceso». |
| OneDrive | Sí | No | No | Igual: el enlace restringido obliga a iniciar sesión. |
| Dropbox Transfer | Sí | No | No | Enviar exige cuenta; recibir no. |
| AirDrop | No | No | No, ya viene | Sin cuenta, pero solo entre aparatos Apple y cerca. |
| Telegram | Sí | Sí | Sí | Los dos necesitan la app y un número de teléfono. |
No. No hay ninguna pantalla de «introduce tu email para continuar», ni antes de subir ni antes de descargar. Verás una invitación a crear una cuenta gratuita porque los envíos duran más, pero es un enlace que puedes ignorar: el envío ya está hecho y el código ya funciona.
Es sin cuenta, que no es lo mismo. No sabemos quién eres ni te pedimos nada que te identifique, pero de cada envío queda una ficha técnica con la IP recortada (sin el último grupo), el nombre del archivo, su tamaño y las fechas. Sirve para frenar abusos y para poder retirar algo si lo denuncian. A los 90 días esa ficha se vacía. Si necesitas anonimato de verdad frente a un adversario serio, ninguna web es la herramienta: eso es otro problema y otras herramientas.
Porque el espacio en disco cuesta dinero y sin cuenta no hay forma de frenar a quien quiera llenarlo. Un envío anónimo vive 10 minutos, que es de sobra para pasar algo a alguien que está esperándolo. Con una cuenta gratuita son 1 hora, y con Plus 24 horas. La cuenta gratuita no cuesta nada y se hace con Google o con un enlace al correo, sin contraseña.
Nada más que abrir enviarchivos.com y escribir cuatro letras. Ni cuenta, ni app, ni aceptar permisos, ni instalar un gestor de descargas. Funciona en cualquier navegador, también en el ordenador de una biblioteca o en un móvil prestado, que es justo donde crear una cuenta es más incómodo.
Solo quien tenga el código de 4 letras o el QR, y solo mientras el envío no caduque. El código sale al azar entre casi un millón de combinaciones, y el servidor frena a quien prueba muchos seguidos, así que adivinarlo no es un camino. Cuando caduca, el archivo se borra y el código deja de abrir nada.
Sí, hay un botón de denuncia en la propia pantalla de descarga y no pide identificarse. Se guarda el código del envío, el motivo, tu comentario si escribes uno y una IP recortada, para que nadie pueda inflar el contador denunciando mil veces lo mismo. Un administrador lo revisa y lo retira si procede.
Cuatro cosas concretas: el envío pasa de 10 minutos a 1 hora, el tope de 200 MB a 500 MB, aparece un historial con lo que has mandado, puedes borrar un envío antes de tiempo, y la cuenta nueva trae 3 envíos de regalo que duran 3 días. Y se crea en diez segundos, sin contraseña.
Entra en enviarchivos.com y pulsa Enviar archivos. No hay ningún paso previo: ni correo, ni «acepto», ni verificación. Elige uno o varios archivos y súbelos.
Al terminar sale un código corto y un QR. Las cuatro letras están hechas para decirse en voz alta: por teléfono, por la ventanilla, a través de una mesa. Un enlace largo se copia y se pega; un código se dicta, que es lo que hace falta cuando el otro no está donde estás tú.
Abre enviarchivos.com, escribe las cuatro letras y descarga. Tampoco se registra, tampoco instala nada y tampoco acepta ningún permiso. Si prefieres, le enseñas el QR y se salta hasta el tecleo.
Es la diferencia que importa. Muchos servicios llaman «sin registro» a que no la pidan al que sube, y le pasan el trámite al que descarga. Aquí no la pide ninguno de los dos, ni para enviar ni para recibir.
Ni tuya ni de nadie: el servicio no usa contraseñas en absoluto. Quien decide crearse una cuenta entra con Google o con un enlace de un solo uso al correo. Lo que no existe no se puede robar.
Antes de escribirla se le pone a cero el último grupo: 83.45.12.199 se guarda como 83.45.12.0. Sirve para frenar abusos y para las estadísticas, no para saber quién eres. La dirección completa no se almacena nunca.
Para que el tope diario no se reinicie con solo cambiar de WiFi a datos, tu navegador guarda un número aleatorio (ea_disp). No tiene ninguna relación con tu correo ni con nada tuyo, el JavaScript de la página no puede leerla, y no se usa para publicidad. Si la borras, sigues enviando igual.
De un envío anónimo queda su ficha técnica (nombre del archivo, tamaño, fechas, país, IP recortada) para poder atender una denuncia. A los 90 días esa ficha se vacía y solo queda el recuento. Está todo escrito en la política de privacidad, con nombres y plazos.
Sin cuenta el envío vive 10 minutos y el tope es 200 MB. Con una cuenta gratuita pasan a 1 hora y 500 MB, y aparece el historial.
Pedirle una cuenta a alguien para darle un archivo es pedirle un favor a cambio de hacerle uno. La mitad de las veces no lo hace, y la otra mitad lo hace de mala gana. Aquí esa conversación no existe.